Disculpad si, a menudo, no contesto a vuestros amables comentarios. La falta de tiempo me lo impide.
Os los agradezco de corazón y espero de vuestra generosidad que sigáis haciéndolos. De ellos me nutro.

La tarde es un mar



A veces la tarde es un mar
que se junta con el horizonte y engaña.

Ojalá vuelvan tus dedos a golpear
los cristales de mi ventana,
guareciéndome del olvido.

Como hacen los bien amados,
que comparten la soledad
y llenan sus bocas,
de candeal recién horneado.

5 comentarios:

Ana Márquez dijo...

Y ojalá se cumpla tu sueño.
Un abrazo, maestro.

Gladys dijo...

Lindo y nostálgico poema me gusto mucho.
Besos que tengas una linda semana.

El Drac dijo...

Los bien amados...ojala todos los que compartimos soledad seamos bien amados. Excelente poema. un fuerte abrazo

Joseba Ayensa dijo...

Los sudores que hoy han derramado mis poros sensitivos han sido cisco derramándose entre el oleaje del mar. La resaca ha quebrado mi cordura. Esta última semana me he enterado de la muerte prematura de María Linarejos; poetisa de lo que yo llamo "Generación del Amagatotis". Hace escásamente dos horas me he enterado de uno de mis mejores amigos.
Este comentario es mucho mas vasto que tu intenso y maravilloso poema. Disculpa amigo Servulo, por mi atrevimiento.

elisa...lichazul dijo...

qué delicia volver por tus lares Felipe y leerte en la tarde primaveral de este Chile
muchas gracias por compartirnos tus creaciones que son escuela y estímulo

abrazo grande y mil felicidades hpy y siempre

Fotos y poemas que han vencido el olvido