Disculpad si, a menudo, no contesto a vuestros amables comentarios. La falta de tiempo me lo impide.
Os los agradezco de corazón y espero de vuestra generosidad que sigáis haciéndolos. De ellos me nutro.

Os presento a la niña de la colina



La “niña”, es ese ser al que todos amamos, porque somos nosotros mismos. Nuestras íntimas fantasías, que alguna vez se materializan y viajan con nosotros.
“La colina” es Tara, la Colina de los Reyes de Irlanda. Lugar sagrado e ideal. Y en Tara – en otra Tara - está Vivien Leigh. Y la pobre niña, en su extravío, quiere vivir en ambas.
Pero los reyes, Vivien, Escarlata O’Hara, la niña..., mezclan sus realidades con los sueños y aunque marcharon hace mucho tiempo, no han muerto, porque están en nuestra memoria.
Las leyendas, las utopías, los ilusiones..., nunca se las lleva el viento.

“La niña de la colina”. in-VERSO, ediciones de poesía. Barcelona, 2012


Hoy martes y trece, otro tipo de poesía


Ayer por la tarde me perdí por las calles de Ciutat Vella de Barcelona buscando postales antiguas para mi colección. No suelo comprar de niños, ya que abrir otro frente sería catastrófico para mi economía, no obstante tengo bastantes que me han entrado cuando he comprado algún lote. 

Cuando vi ésta no pude resistirme, parecía que me pedía que me la llevara a casa para estar acompañada con otros niños en las cajas de galletas, de lata y antiguas también, donde suelo guardarlas, después de limpiarlas y ponerle una funda de celofán para protegerlas. 
Esta niña, tan niña, tan guapa, tan limpia, tan clara..., ya está en mi casa y yo he querido, este martes y trece, que la conozcáis.

El gato maúlla




EN tu pequeño escritorio
encuentro fotos oscurecidas.

Parecen fotos de muertos:
algún caballero de gesto huraño,
muchachas que no reconozco
con bucles en el pelo
y risas veladas.

Tantos ojos que me observan.

Yo les aparto la mirada
y les digo que la vida es eso:
una ilusión.

Que todo es frágil:
las tardes de tabernas
en el puerto,
los guiños seductores,
dos labios entreabiertos,
tan libres y preparados.

Que el tiempo es invidente
y la exigua luz, una pausa
en el camino.

Ronronea, se despierta,
maúlla feroz mi gato tuerto.
Le riño.
Le digo que no.
Que esas fotos son de amigos,  
parientes, tal vez. 

Ojalá vengas pronto.
Aquí me tienes con la impaciencia
metida en las entrañas.

Quizás me cuentes alguna historia,
algún romance
de lilas en el pelo.

Quién sabe
si algún pañuelo con carmín.

(De "La niña de la colina". in-VERSO, ediciones de poesía, Barcelona, 2012)

Son como la propia floración


PERCIBO el cansancio en tu mirada
y tus párpados llevan
el íntimo secreto de tantos domingos
domados por la vida.

Pero hoy no voy hablarte de tristezas.

Ahora, con el cerezo ya en sazón,
ahora que está como pan de oro
nuestra calle
y las ventanas se van abriendo
mientras caminas,
la primavera está temblando
en sus esencias
y pronto vendrán los niños
del colegio. Con sus risas
tan blancas, con sus risas tan blancas.

Son como la propia floración:
llegan del frío y saturan de savia nueva
nuestras venas.


De "La niña de la colina" Editorial Parnass, colección in-VERSOS, Barcelona, 2012
Venta del libro en El Corte Inglés

Número 1 en ventas

He estado unos días ausente y a mi vuelta me encuentro con la gradable sorpresa que mi libro de poesía "La niña de la colina" ha sido número 1 de ventas. Gracias a todos vosotros por seguirme y por el cariño que cada día me mostrais con vuestros comentarios.

Toda la luz es tuya


Ya sabes que no hay perdón para el olvido. 
Nos deja en los confines de un mar inmenso 
que no tiene desenlace.
Más lejos, calimas de agosto: 
somos náufragos sin faro y apenas sueños.

Toda la luz es tuya.

Acaso tu nombre


Dicen que existen
universos paralelos, realidades
infinitamente diversas.

Que puedes estar aquí 
y en sitios diferentes. 
Que nada es como lo vemos, 
que el presente ya ha pasado 
y no existe el futuro.

¿Qué zodíaco anida 
en tu pecho?

Acaso tu nombre
en algún graffiti: una filigrana 
en el país de los burdeles
 y las casas viejas.


(De "La niña de la colina". in-VERSO, ediciones de poesía. Barcelona, 2012)

Presentación de "La niña de la colina"



Si estáis por Barcelona, me gustaría compartir con vosotros esa rara conjunción del nacimiento de un libro y una editorial.
Presentaciones de:
La niña de la Colina, de Felipe Sérvulo e in-VERSO, Ediciones de poesía.
Casa del libro, Rambla Cataluña 37 de Barcelona (antigua Bertrand), el lunes 13 de febrero a las 19.30.

Qué palabras guardas



Qué palabras guardas,
ahora que convocas
huelga salvaje de besos,
cierras el taller
donde restañar heridas.
Declaras unilateralmente
la ley seca...

Aquí me tienes, pidiendo
un armisticio.

Nacieron las semillas



EN esta región distante
donde mora el rayo
hay hogares
donde la gente ama
porque tú así lo quieres.
Y cuando desde el río
sube la primavera,
es porque tú has previsto
que florezca el almendro
y crezca vigorosa la cebada.

Al otro lado del mundo
alguien soñó contigo;
de esa imagen primigenia
nacieron las semillas
y los huertos amigos.


Felipe Sérvulo
España
Con este poema participo del cuarto Concurso de Poesía de Heptagrama.

Hay algo ilegal


Hay algo ilegal en el brillo de tus ojos.
Rompe la luz y crea una ciudad fronteriza,
donde emigran sueños con sus alas prendidas,
en tus últimos rayos de la tarde.

En la madrugada, percibo
la vida que bulle en las calles,
la verbena que recorre tus pasajes,
pero me ignoras y partes en flor mi esperanza.

Nada tan frágil, como un cuerpo
en la región del olvido.

Brotan lilas del recuerdo


Algunas veces, la ausencia
te hace aún más hermosa,
transmutas la noche y alumbras.

Algunas veces, relampagueas:
labios, sexo… Te sueño.

El milagro de los dedos
que buscan. Y vienes y vienes,
llenando mi piel de gorriones.

Brotan lilas del recuerdo.

Pan de gloria



ESPUMEAS el puchero
y amasas la esencia de la espiga
y las aceitunas.

Al rescoldo de la lumbre
arrimas tus manos.

Hueles a brega, a leño,
a pan de gloria.


A veces no hay palabras...


A veces no hay palabras para expresar sentimientos. De esta forma os deseo una feliz Nochebuena y todo lo que sigue.
¡Clica aquí!

Tus pasos perduran

VUELVES a golpes de insomnio
luego, dejas un lugar
como de nadie
y el tiempo termina
por llevarse
lo que nunca vemos.

Tus pasos perduran
porque siempre
desandas el olvido.

La noche más pura


ME DIJERON QUE ESTÁS
en la noche más pura.
Que nunca ya una golondrina
poblará tus inviernos.
Que hacia el país de la mirra,
partiste.
Jamás fue hermosa la muerte.

Jamás ya, la seda de tu pecho.

Entonces, tu luz


¿Qué diré? Ahora, que tu habitación
huele a cerrado, que los pájaros callan
bajo el sol de noviembre; quiero saber
de tus ojos desde esta orilla que sobrevivo,
porque la noche viene como abismo.

Entonces, tu luz



Anda la noche vestida de violetas


ANDA la noche vestida de violetas
y hace poco pasaron los caballos salvajes
de los conquistadores.

Libero tus alas
y llenas mis ojos de escarchas.
Entonces no te preguntaré,
(te hablo desde la dulce calina
de tu morada).

Si supieras de tantos corazones de nieve.
Si tú supieras...

Cómo cortártelo sin naves de regreso.
Cómo decirte que la belleza es inútil.

Que ya la ciudad sin ti se muere.
Como murieron las tardes
que encendíamos con licor de moras.

Cinco minutos

Cinco minutos. En cinco minutos te habrás ido.
Ahora que la vida es un río
y quedan tantas cosas por decir.

Llueve. Llueve fuerte fuera de nuestra hogar
y no puedo imaginar la ciudad sin ti,
ahora que ofrezco mis venas,
para que inyectes tanto amor como desees.

Importa tu savia en flor,
miradas, una palabra, promesas.

Y compartir sueños,
ahora que todo se cumple inexorable,
ahora que abres la puerta, me besas,
agotas el tiempo y rompes la noche.

Cuando te escribo


Cuando te escribo,
parece que ya está todo dicho.

Que la aurora o la luna,
son las mismas de siempre,
repetidas una y mil veces,
por los mismos poetas enamorados.

Pero cuando oigo tu risa,
todo renace.
Cesa el ruido de las avenidas,
florecen todos los balcones
y en patios lejanos,
los niños improvisan historias nuevas.

Luego, me sumerjo
en Las Ramblas, los turistas
inventan palabras para nombrarte
y casi siempre hace buen tiempo.

Y entre los plátanos,
se filtra una luz casi tan limpia,
como el espejo de tu nombre,
siempre por estrenar.

Tiempo de poesía

Volveremos, quizás no sea tarde,
a releer los poemas de Salinas.

Donde diga amor, pondré tu nombre,
recorreremos su voz, que es tan nuestra,
sin más condiciones que reconocernos.
Lloviznando palabras; empapándonos
de versos, estilo Generación del 27.

Y después fatigados, pero felices,
contaremos las estrofas de asombro,
que todavía no hemos gastado.

La tarde es un mar



A veces la tarde es un mar
que se junta con el horizonte y engaña.

Ojalá vuelvan tus dedos a golpear
los cristales de mi ventana,
guareciéndome del olvido.

Como hacen los bien amados,
que comparten la soledad
y llenan sus bocas,
de candeal recién horneado.

Se detendrá el tiempo





Se detendrá el tiempo
y en lugar de ti,
encontraré la lluvia,
el patio vacío
y la patria
donde se refugian
ropas rancias y lamentos.

Sólo el alba
trae las señas cuajadas
de tu rostro
y enloquecen las palabras
al hilo
de la floración del recuerdo.

Tu nombre que no tiene palabras

Es probable que no te encuentre
cuando recorra la ciudad
y las calles sean un país extraño.

Quizás te escondes
en una lágrima.

Que en mis ojos habitan
el musgo y la piedra;
el desamor. Tu nombre
que no tiene palabras.

El tiempo ya no es



SABE EL TIEMPO A VACÍO
y tanto me acosa tu recuerdo
que asemeja ser viento de otoño.
Te hablo de tantas ausencias
como estrellas.

Si la calle no durmiera,
si alguna risa...
Cómo saberte
si me hiela el mar sin gaviotas,
la huída de tanta razón.
El soliloquio, tan triste,
que me llega
desde tu lejanía.

Cómo decirte
que el tiempo ya no es.

Sólo palabra


De todas las estaciones del año, te prefiero a ti.
Tienes el milagro de la cosecha,
el canto en plenitud, el espíritu de lo intangible.

Tú, que recoges los abrazos perdidos,
refrescas la boca en días de desierto
y vuelves con los primeros versos de la mañana.

Que manas como río, que discurres por la vida
y acabas confluyendo en el fértil oriente del amor.

Y tu palabra, fíjate qué prodigio, es sólo palabra,
porque brota de ti y perdura.

Hay algo ilegal


Hay algo ilegal en el brillo de tus ojos.

Quiebra la luz y crea una ciudad fronteriza,
donde emigran ruiseñores con sus alas encendidas,
en tus últimos rayos de la tarde.

En la madrugada, escucho
la vida que bulle en tus calles,
la verbena que recorre tus pasajes,
pero me ignoras y partes en flor mi nostalgia.

Nada tan frágil como un cuerpo
en la provincia del olvido.

Esta tarde te vi


Esta tarde te vi. Un remolino
y la distancia interpuesta. Arrastrabas
al tiempo. Venías
de los más vivos caminos
de los sueños. Sonaron
tus pasos cerca del horizonte.

Al alejarte,
mi nostalgia se convirtió
en una pequeña tiranía.

Fotos y poemas que han vencido el olvido