Disculpad si, a menudo, no contesto a vuestros amables comentarios. La falta de tiempo me lo impide.
Os los agradezco de corazón y espero de vuestra generosidad que sigáis haciéndolos. De ellos me nutro.

El espejo de tu nombre


CUANDO te nombro,
parece que está todo escrito.

Que la aurora o la luna
son las mismas de siempre,
repetidas
por los mismos poetas enamorados.

Pero cuando descubro tu mirada,
todo revive.
Cesa el ruido de la calle,
florecen los balcones
y en patios lejanos
los niños imaginan historias nuevas.

Luego, me sumerjo
en Las Ramblas, los turistas
inventan letras para nombrarte
y casi siempre hace buen tiempo.

Y entre los plátanos
se filtra una luz tan limpia
como el espejo de tu nombre,
siempre por estrenar.

De "Ahora que amaneces".
Playa de Ákaba, Getafe, 2013
Descarga para E-book


Madre



La puerta está entreabierta
ahora que la ciudad
se esconde;
vienen rumores de adiós
y tú quedas dentro
-madre-
con mis palabras.

De pronto tu alcoba,
el baúl, la mesilla,
la geografía de tu rostro,
la luna llena
desde el balcón.

Ya es tarde,
buenas noches;
cuántos desastres
trae el telediario.
Después tus rezos
imprescindibles,
cabalísticos casi.

Sí, es tarde,
pero no hay sueños,
vienen parábolas,
susurros de la noche
que se hermana
con Radio María
y el viejo rosario
que se pierde
– madre -
en el laberinto de tus dedos.

Una luz sacude
la oscuridad,
toses, paracetamol,
la casa que se desvela
y mi corazón
que se vuelve niño;
la puerta y poniente
se cierran.

¿Quedan palabras?

Quién sabe
cuándo regresaremos.


De "Paisaje del trigo"
Texto y foto: © Felipe Sérvulo

"Ahora que amaneces" en El Ojo Crítico de Radio1


El lunes 29 de abril estuve en Radio 1 hablando de mi último poemario "Ahora que amaneces" editado en la editorial Playa de Ákaba, que dirigen Noemí Trujillo y Lorenzo Silva, en el programa El Ojo Crítico dirigido por Alberto Martínez Arias, recomiendo oírlo completo debido a la calidad del mismo, un auténtico oasis en el panorama radiofónico actual, para los que tengan poco tiempo, les indico que mi intervención comienza a los 23 minutos aproximadamente, sólo hay que correr el dial.

Enlace a El Ojo Crítico

Comprar "Ahora que amaneces"

Dónde la calle que lleva tu nombre


DÓNDE la calle que lleva tu nombre,
la casa de las buenas noticias,
muebles antiguos, ennoblecidos. 
Y Serrat, Celia, Brassens. 
Excelso Louis Armstrong
¡Qué mundo tan maravilloso!

Los veranos amanecer a las doce,
tardes de café y besos.
Noches de mar, vino de pitarra.

Adioses roncos, apenados,
piénsame cada día...

Caducan las promesas.


Texto: © Felipe Sérvulo
De: "Ahora que amaneces"
Playa de Ákaba, Getafe, 2013


Cartel promocional de "Ahora que amaneces"


Me indica Playa de Ákaba, la editorial de Noemí Trujillo y Lorenzo Silva, que mi nuevo poemario estará a la venta en toda España dentro de unos días. También se puede pedir por Internet.

Ahora que amaneces



LO SÉ, no te gusta que escudriñe tu rostro
mientras duermes. Puedo explicarlo:
no es sensato perder la ocasión
de amarte un poco más, mirar calladamente, sí,
y ver la pequeña cicatriz que ocultas con maquillaje.
Andar el camino que proponen tus párpados 
-¿dónde estarán tus sueños?-
y asombrarme porque tu respiración 
marca el ritmo de mi pulso.

En tu boca entreabierta navegan los besos,
ahora que amaneces y pronto habrá que despertar
y volver a la absurda rutina.

Poner la cafetera y correr y correr
para atrapar tantos trenes sin destino.

Y sumergirnos en las calles indiferentes,
donde hay tantos tristes otoños,
tantos inviernos suicidas, julios ingratos
y tan pocas primaveras.

Texto: © Felipe Sérvulo
"Ahora que amaneces" Playa de Ákaba. Getafe, 2013

Barcelona, 21 de marzo de 2013


A veces, envío cartas, mensajes
y náufragos salvados.

Ecos de caricias tras las persianas
cuando ignorábamos el final de la noche.

De los gratos recuerdos se vuelve mejor persona.
Los percibimos como las pizarras de nuestra niñez,
en las que todo se hacía con buena escritura
y dibujos hermosos.

Luego, la tarde inmensa, los álamos repletos
de trinos y fantasías junto al arroyo que pasaba.

Ahora llegas con premura.

No pregunto si hallaste nuevos caminos.

Ignoro ese olor incierto que te empapa,
ni reparo en ese pequeño rasguño en tu labio.

Barcelona, 21 de marzo de 2013.

Porque, después de todo, me gusta escribirte
sólo cartas de amor.

Ahora que amaneces


Portada de mi próximo libro "Ahora que amaneces". Estará a la venta en abril y lo edita "Playa de Ákaba", editorial codirigida por Noemí Trujillo y el reciente Premio Planeta Lorenzo Silva.

El sereno viaje



CUANDO no estás,
falta el sutil lenguaje de las flores,
los días sin horas,
la avidez indómita de la carne
que sólo sacias tú.

Falta compartir una canción con Cohen,
contar los días usados.

Falta decirnos qué sencillo es quererte
y seguir en tus ojos
el sereno viaje del tiempo.

Todo tiene su verbo


TODO tiene su verbo:
el paisaje, las nubes,
los quinqués de tu alcoba,
cada uno de los días 
de este invierno adormecido.

También todo tiene su luz,
que tú expandes
cuando sin llamarte
vienes y vienes
y prendes la armonía
de los caleidoscopios.

Bienaventurados
los que rechazan profecías
y guardan la memoria orgánica
de los besos.

QUE MMXIII SEA BENEVOLENTE



Os deseo felices fiestas y todo lo mejor para 2013


Basta con vivir,
respirar el aire puro
de la mañana,
compartir hogar
con los hijos del viento.

En la provincia remota


SI desgranara las letras de tu nombre,
renombraría ciudades, mayo,
los océanos, tu cuerpo.
Alumbraría discursos
y con ellos, la quiromancia que descubre
los caminos sin fin de tu piel,
la memoria orgánica de los labios.

Exploraría de nuevo el atlas de tu ser,
patria de alianzas y auroras perfectas,
de palabras imborrables.

Y en la provincia más remota,
volvería a llamarte Ángeles o Silvia o Llüisa.
Tal vez, Carmen, Elena, Montse...,
que es como llamarte y nombrar
a todas las mujeres del mundo.


De "Ahora que amaneces"


Cada noche vienen buhoneros


Cada noche vienen buhoneros
con historias fantásticas,
como cuando de niños
nos asomábamos al brocal
y veíamos luna llena,
arrojábamos una ilusión
y la luna se hacía constelaciones.
Afloraba de tus ojos
la primera estrella de Andrómeda,
que dicen tiene un hermoso
planeta extrasolar,
girando por ti.

La costumbre de los roces




Esta casa frecuenta
la costumbre de los roces,
tu sitio en el diván,
la gabardina azul
que tanto te gusta,
el tono destemplado
de tu móvil.
Y esa eternidad
que se nutre de tus besos.
Tú lo sabes

Musas huérfanas


Escribir de ti es algo así
como recorrer
estancias vacías
donde musas huérfanas
ofrecen asilo
porque también ellas sienten
el rigor de tu ausencia.

Bienaventurados


Bienaventurados
los que rechazan profecías
y guardan la memoria orgánica
de los besos.
¿Serán quizá tus labios
los que rediman?

Eres como los sueños



                  TODA TU PIEL
es la memoria,
y el tiempo,
una sola palabra.

El misterio
de la existencia, tú:
el amor que mueve la sangre.

Eres como los sueños:
estás, te veo,
hablo contigo,
nunca te alcanzo.

Qué extraño, amor


QUÉ EXTRAÑO, amor,
saberte infinita
sobre los campos de trigo.

Adamascas la paz
de mi leve aposento
y, por un instante,
te he sabido.

Reina en mí
la mentira espesa.

El ecuador de tu rostro




¿EXISTE el espacio
más allá de tu universo?

La luz, sí. Nace y revolea
en el ecuador de tu rostro
y llega, sin nubes, 
al confín celeste.

La materia, también,
que la transformas;
son esos pequeños surcos,
al borde de tus ojos, 
como afluentes 
de los que se nutren 
los sueños.

Hoy, siete de marzo, creo, 
antes del amanecer,
estableciste un nuevo orden
para contar las puestas de sol
que nos quedan.

Dicen que los calendarios,
sólo saben enumerar
los días pasados.



La niña de la colina. Ediciones in-VERSO.
Barcelona, 2012

Las hojas en otro otoño


NO PODRÉ CREERTE
si veo caer las hojas
en otro otoño
y se me encalla el orgullo
como un poema a la deriva.

Y es que tengo
mil surcos en mi rostro
recorridos por tus olas.
(Sinfonía inacabada
y suspiros que se apagan,
al recordar las breves notas
de tus latidos
y el piélago de tus labios).

María



COMO un regalo inesperado,
entre las páginas de un libro, iluminan
una carta y una foto: “María,
queridísima e inolvidable María”.
Y en ellos, un olor
que el camino y el tiempo
han ennoblecido.

Al pasar por los renglones,
la primavera se hace estío,
el estío se hace solano y secarral
y, en un instante,
las estaciones han borrado
centenas de sus sueños.

“Queridísima e inolvidable
María”: ojos grandes
y hoyuelo en la barbilla,
guapa, sin más alhajas.
Boca sin besos.
Ecos lejanos que duermen.

Turbia está la aurora
de mucho silencio,
de otoño de tanta lluvia,
que nos empapa y nos envejece
más que los recuerdos.

Cierro el libro y guardo la carta:
arrabal de los ausentes
y los suspiros.

Y una fecha
que me atrapa inexorable:
Oficina Principal,
Correos Barcelona,
11 de mayo 1902.


La niña de la colina. In-VERSO. Ediciones Poesia
Barcelona, 2012

Cual delicada aloa



ME GOLPEA la noche
que desgrana
tu ingrávido cuerpo.

Llueve por el arrabal
y yaces inerte
cual delicada aloa.

Lo cierto es que pueblas
los sueños de mis insomnios.

Y tuyo es el perfume de lilas
y la luna sobre las corolas.


La ciudad de hielo.
Diputación Provincial de Jaén, 2005.

Crisis



Te hablo de trabajos basura,
de cuestiones perentorias,
inexcusables y absurdas,
que nos impone la vida.

Del tipo de interés.

Te hablo de esas mentiras
que se incrustan en las entrañas,
dejándonos una estela
ennegrecida, tan sucia.

De la lluvia y esta crisis
que cae sin clemencia y arrasa
y se lleva los recuerdos.
La última: los juguetes,
los tebeos, las botitas de los niños.

Yo desde la ventana,
lo vi todo pasar.

Después, tanto barro


 

Renovación



TIENES que mirar dentro.
Juntar palabras viejas
y tirarlas al mar, lejos.
Que nunca vuelvan.

Y en cualquier
ciudad de provincias,
busca otros nombres.

A la luz crepuscular,
aunque no lo sea,
llámala sangre.

Horizonte, al sueño.
Latido, a aquella noche
tan de amor.

A tu vientre florido,
llámalo Emma.

Llama también suspiro
o desengaño, al tiempo.

Nombra algunas flores,
cita alguna estrella.

Dispón nueva existencia,
pide lo imposible
como en París, en el 68.

Aunque ahora dudes
ser pionera del lenguaje,
en este tiempo sin ternura.


La niña de la colina. In-VERSO, Ediciones de poesía
Barcelona, 2012.

Vienes y vienes


Todo tiene su verbo:
el paisaje, las nubes,
los quinqués de tu alcoba,
cada uno de los días
de este julio adormecido.

También todo tiene su luz,
que tú expandes
cuando sin llamarte
vienes
y vienes
y creas la armonía
de los caleidoscopios.

Mis disculpas...

He tenido que habilitar el siempre molesto identificador de letras cuando me hacéis un comentario. Últimamente me están machacando los spam.

Nos reímos tanto esta madrugada

  


LA noche es larga.
Silencio.
Cierro los ojos y te miro.

Todo es muy distinto, tan al norte
de tu aliento.
El paraíso como linde.
No ser nadie y volver
al principio.

La niña se pudre de pena
en la colina.
Centellean el cemento y las nubes.
La ciudad se hace infinita.

No puedo escapar:
la casa tapiada
y por dondequiera,
hormigas.

Tus ojos en la acera
me miran solidarios.

Contengo el aliento
y te pregunto dónde estoy.

Si sé de ti, me vuelvo
casi joven.

¿Adónde vas con la boca
encendida de musgo?
¿Por qué voltean
todas las campanas?
¿Por qué estas lágrimas
de arcilla que me ciegan?
¿Por qué me dejas
tan temprano?

Silencio,
cada vez más silencio.

Y toses, me despiertas.
Nos reímos tanto,
esta madrugada.


La niña de la colina. in-VERSO.
Ediciones de Poesía. Barcelona, 2012.

¿Astenia primavera?


NO es acertado
pronunciar la palabra pasión
cuando rezuman pereza
tus brazos incapaces
de un mimo
a media tarde.

¿Serás lo que llaman
astenia primaveral?

Y me inventas de nuevo


POR poco que recuerdes
verás en mí el rastro
de una historia inacabada,
la estirpe del deseo, 
la lluvia en mis párpados.

Y ocurrió que el camino
se hizo carne y la carne amor.

Ocurrió que el recuerdo
se hizo nostalgia
y tú te hiciste palabra.

Pero si conoces mi nombre,
eres tal la noche.

Más tarde, converges en mí,
fluyes exacta y sacias mi sed.
Otra vez eres transparente
y más amor.

Y me inventas de nuevo.


De  "La niña de la colina". in-VERSO, ediciones de poesía.
Barcelona, 2012
Fotos y poemas que han vencido el olvido